Un camino hacia adentro, a tu propio ritmo.
Sin prisa y sin exigencia. Como una tortuga marina.
Reflexión
La Tierra funciona como un gran imán, y su campo magnético cambia de un lugar a otro: en cada punto del planeta tiene una intensidad y un ángulo distintos.
Cuando una tortuga marina nace, su cuerpo guarda la huella magnética de su playa. Esa huella es su brújula: con ella puede volver años después, aunque haya cruzado mares enteros.
A nosotras nos pasa igual. Tenemos una casa: nuestra esencia, ese lugar dentro de nosotras donde sabemos lo que sentimos, lo que necesitamos y quiénes somos. Y llevamos también una brújula que siempre apunta hacia ella.
Pero la corriente del mundo es fuerte, y a veces nos dejamos llevar. Poco a poco olvidamos el camino, hasta que un día nos damos cuenta de que estamos lejos de nosotras mismas, y nos sentimos perdidas. Entonces el regreso pesa, porque en el camino se fueron acumulando muchas cosas por acomodar.
Y aun así, tu brújula sigue ahí. Tu cuerpo y tus emociones te avisan cuando te alejas, y ese malestar es ella señalándote el camino de regreso. Volver no siempre necesita un gran viaje: basta con detenerte, sentir lo que necesitas y escucharte. Cada vez que lo haces, te conectas con tu esencia. Tu casa.
Para esos momentos en los que necesitas regular tu mente.
Te regalo un mandala marino que se usa junto con un mantra muy especial: colorear con presencia e intención te ayuda a anclar tu atención y volver al presente con colores.
Este mandala y su mantra son una probadita de una herramienta que solo vive en el curso Fundamentos.
Adentro encontrarás las instrucciones para practicarlo.
Recibirás tu práctica. Si quieres, también te escribo:
Te enviaré un correo para confirmar tu dirección, y en cuanto la confirmes recibirás tu práctica. Si marcaste alguna casilla, también te escribiré sobre lo que elegiste, y puedes darte de baja cuando quieras.