“Todo lo que soy vive en mi interior. Mantenerme conectada siempre con mi esencia es mi brújula.”
Reflexión
La estrella de mar tiene un centro, un disco del que nacen todos sus brazos, y ahí está su centro vital, lo que la mantiene viva. Si pierde un brazo, o varios, puede volver a formarse entera, siempre que ese centro siga en buen estado.
Su recuperación es lenta. La regeneración le toma meses, a veces un año, y durante todo ese tiempo necesita alimentarse bien, porque volver a crecer cuesta energía.
Y cuando por fin está completa otra vez, no es la misma de antes. Es una estrella distinta, que ya sabe reconstruirse.
Contigo pasa igual. Hay situaciones que te hieren, y recuperarte va a tomar su tiempo. Vas a necesitar cuidarte mientras sucede, y cuidarte es cuidar tu centro: tu esencia. Decidir parar, sentir y descifrar lo que esa experiencia vino a enseñarte.
Casi siempre añoramos a quien fuimos antes. Pero si te has dado el tiempo de escucharte y cuidar tu interior, la persona que eres ahora está más completa que la que extrañas. Más conectada contigo, con tu esencia y con tus dones, y con más capacidad de compartirlos con el mundo.
Cuando estés pasando por algo difícil, acuérdate de la estrella de mar. Ser vulnerable es parte del proceso, y es transitorio. Vas a restaurarte desde la fuerza de tu ser. Y lo que renazca, como está alineado con tu verdadero yo, te hará brillar desde el corazón.
Para esos momentos en los que necesitas regular tu mente.
Te regalo un mandala marino que se usa junto con un mantra muy especial: colorear con presencia e intención te ayuda a anclar tu atención y volver al presente con colores.
Adentro encontrarás las instrucciones para practicarlo.
Recibirás tu práctica. Si quieres, también te escribo:
Te enviaré un correo para confirmar tu dirección, y en cuanto la confirmes recibirás tu práctica. Si marcaste alguna casilla, también te escribiré sobre lo que elegiste, y puedes darte de baja cuando quieras.